martes, 23 de diciembre de 2008

Buenos días

Demasiada seriedad inundaba todos mis blogs. Demasiado tiempo entre posteos (no digo que aca vaya a ser diferente). Demasiada melancolía.
Todo se volvió muy monotemático y por eso hoy, un 23 de diciembre nublado, voy a cambiar. Hoy voy a hablar de algo tonto e irrelevante, de algo que no ocupe mi cabeza o mi alma o mi cuerpo 24 horas al día, y sobre todo de algo que no me haga llorar mientras lo escribo, o a otro mientras lo lee.

Anoche estaba dándome un regio baño de inmersión y limando los cayos de mis pies con el SPIN SPA(R) que compró mi madre en un ataque de estupidez consumista (gracias ma! es bárbaro!!) y me acordé de mi amiga Gaby que está haciendo un tour de romance con un Rosarino y un par de desconocidos más por la patagonia argentina y me puse a pensar en la gente que usa anticonceptivos y forros. ¿En qué piensa esa gente cuando hace esa elección? Está bien que gracias al maravilloso programa de procreación responsable y salud reproductiva (o algo así), ambos productos se pueden conseguir gratis en casi cualquier centro de salud y algunas farmacias selectas, pero... ¿Para qué? Observemos más detenidamente la lógica que me lleva a plantear tal interrogante:
Los preservativos tienen dos grandes funciones:
  1. evitar los embarazos
  2. evitar la transmisión de enfermedades por vía genital
Los anticonceptivos orales tienen una única función:
  1. evitar los embarazos
En general, entiendo que la gente que usa anticonceptivos orales y condones está buscando un refuerzo de (1) evitar embarazos en caso de que, por ejemplo, se pinche un forro. Pero, digo yo, ¿acaso nos preocupa más tener un hijo que una ETS? ¿O sentimos que las probabilidades de embarazarnos son mayores que las de contagiarnos? O sea, cuando tenemos un "problema" con nuestro método de barrara no pensamos "AY NO! Mirá si me agarré hepatitis B!!!"... pensamos "NOOOOOOOOOOOOOOOO ME MUERO SI TENGO UN PIBE!"

Ya boludeé demasiado tomando en cuenta que estoy en el laburo. Pero da para pensarlo.

La próxima, algo deprimente sobre mis amigos que no son amistosos, mis hermanas que no son fraternales, mi madre que no es maternal, o yo, que soy una boluda.

Besotes!

Vor.